Domingo 16 de Junio de 2019 21:32 hs
Home Política La Universidad de San Martín; al servicio de la política

Desde hace más de una década, la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) viene siendo cuestionada por profesionales de diversos rubros, debido al resultado de algunas encuestas que han realizado, que son consideradas poco objetivas y contradicen ampliamente las cifras que otorgan encuestadoras privadas.

La UNSAM lleva años trabajando al servicio de la política y de políticos oportunistas que financian estudios a pedido, con el objetivo de favorecer su imagen personal o desprestigiar la imagen de un candidato opositor.

Ahora, ¿cómo se vincula la UNSAM con la política? Durante los 12 años que gobernó el kirchnerismo, esta universidad fue una caja negra para desviar fondos del Estado hacia la política y a los bolsillos de muchos corruptos.

¿Algunos ejemplos?

En el expediente interno del Ministerio de Planificación 127708/2014, conducido por Julio de Vido,  se otorgaba 30 millones de pesos a la UNSAM para contratación directa para el desarrollo de stands en Tecnópolis. Con una simple factura se rendía.

Como también denunció el diario Clarín en octubre de 2016, la Universidad de San Martín manejó discrecionalmente, y sin mayor rendición de cuentas, más de 300 millones de pesos destinados a la producción audiovisual. Entre ellos los 36 millones de pesos que costó la novela de Andrea del Boca, causa que hoy se encuentra en la Justicia.

A lo gastado durante el gobierno anterior habría que agregar los 13 contratos con productoras audiovisuales, por 259 millones de pesos que se firmaron meses antes de que el kirchnerismo dejara el poder y que se dieron de baja durante la gestión de Mauricio Macri. Todos esos contratos eran adjudicaciones directas de la Universidad Nacional de San Martín, con fondos del Ministerio de Planificación, de Julio De Vido.

Según un informe del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, a  cargo de Hernán Lombardi, el anterior Ministerio de Planificación gastó $349.676.538 en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo de Tecnologías y Contenidos Audiovisuales Digitales, de la UNSAM. Ese millonario monto se dividió así: $117 millones fueron a una “obra civil” que nunca se terminó, $227,3 millones a equipamiento y $5,4 millones a otros rubros.

Entre esos equipos, se encuentra la polémica máquina de hacer efectos especiales, un equipo de captura de movimiento de 72 cámaras, que costaba $107,7 millones y de los cuales el gobierno anterior pagó $94 millones. Un detalle: los equipos terminaron siendo usados por un empresario kirchnerista.